


Mis papás han decidido llevarme en Julio al taller de colorines. Es como una guarde, pero de verano. Está al lado de la Facultad de papá, en la escuela de magisterio del ISPE. El lunes lloré mucho, porque no sabía qué pasaba, pero me fijé en un tobogán súper chulo que había. Estos días estaba demasiado enfadado como para subirme. Julia y Juan me viero el miércoles y estaba todavía un poco tontorrón. Hasta ayer no se me pasó el enfado (y el desconcierto) y no me atreví a subir y olvidarme de que no estaban papá ni mamá. Ahí os dejo unas fotos para que veáis qué bonito es. Pero el viernes ya estaba más contento y cuando llegó papá a buscarme estaba subido en un coche como el de Pocoyó. Ahora me gusta un montón (esta mañana le daba la mochila a mamá para que me llevara, pero los sábados no hay). Besitos a todos.
3 comentarios:
Me encanta verle así, es normal que al principio se desconcierte, pero seguro que se lo pasa chupi a partir de ahora.
Besos a los tres.
cuanto nos alegramos, se le ve estupendo, a ver si nos vemos antes de que bajeis a Malaga.
Besos para todos y que bien que volvais por este espacio que estaba un poco abandonado
Carlitos!! nomas se llora al principio, despues te la pasas tan guay que ni de tus papas te acordaras, jejeje, que chulo y que contento se le ve al peque brincando y en el tobgan, besitos a toda la familia y suerte en esta nueva aventura con el peque.
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