
Las primeras nieves del otoño este año se han adelantado mucho. Cayeron a finales de octubre. Así que, como el domingo amaneció despejado, aunque con una buena helada, decidimos dar un paseo y pisar nieve. Subimos un tramo del camino del Morezón, hasta que encontramos un mojón realizado con muchas piedras, muy trabajado y con restos de flores. Parecía un altar tibetano, quizas levantado en recuerdo de alguien que pasó por allí.
Hemos tenido mucha suerte, porque las Cabras Monteses entán en celo en esta época del año y cuando ibamos camino del bar del Joaquín en la Plataforma, empezamos a oir unos tremendos ruidos como de disparos..... pero no, eran dos enormes machos adultos, peleándose por las hembras. Un combate incruento, pero agotador. El que más se canse, se queda sin ligar.
Un espectáculo impresionante.
Gredos siempre da sorpresas.